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Freilassung von P. Martín Octavio Garcí­a Ortiz gefordert

In einem offenen Brief haben mehr als hundert mexikanische Priester die sofortige Freilassung ihres Mitbruders Martín Octavio García Ortiz gefordert. Der Priester hatte sich wiederholt gegen die Ausbeutung einer Goldmine in Oaxaca ausgesprochen und Protestaktionen unterstützt. Die Goldmine Fortuna Silver in Cuscatlán wurde 2008 von dem kanadischen Minenunternehmen Continuum Resources gekauft, obwohl die Gemeindeversammlung einer Privatisierung ihrer kommunalen Besitztümer nie zugestimmt hat. Bei Zusammenstößen zwischen Befürwortern und Gegnern der Minenausbeutung am Samstag, 19. Juni waren zwei Personen erschossen und mehrere verletzt worden. Zehn Minengegner, darunter P. Martín Octavio García Ortíz, wurden am gleichen Tag von Unbekannten zunächst überfallen, festgehalten, bedroht und geschlagen und schließlich von der Polizei verhaftet. Dem Pfarrer wird die „geistige Anstiftung“ zu den Konflikten um die Goldmine vorgeworfen, obwohl er bei den tödlichen Auseinandersetzungen am 19. Juni selbst nicht dabei gewesen ist.

„Uns beunruhigt sehr, dass irgendeine Gruppe, die der Partei und der Macht nahe steht, Menschen gefangen nehmen und foltern kannn, die ihren Interessen im Wege stehen, und dass – noch schlimmer – die staatlichen Institutionen, die das Recht anwenden sollten, die Bedingungen dieser Gruppe akzeptieren und statt die Urheber von Folter und willkürlicher Festnahme die Opfer inhaftieren“, heißt es in dem offenen Brief. Es sei erstaunlich, mit welcher Schnelligkeit neun Menschen verhaftet worden seien, die bei den Auseinandersetzungen zwischen Befürwortern und Gegnern der Mine nicht anwesend waren, dagegen sieben Menschen sofort wieder freigelassen wurden, die zu der Gegenseite, den Minenbefürwortern, gehören. Die Vorfälle zeigten, dass der Staat hemmungslos Menschenrechte und Gesetze verletze.

Mit Nachdruck fordern die unterzeichnenden Priester die sofortige Freilassung von Padre Martín Octavio García Ortiz und seinen neun Begleitern, eine gründliche Untersuchung der Vorfälle sowie die Verhaftung der „mittlerweile identifizierten“ Gruppe, die den Padre festhielten und folterten. (vh)


Lesen Sie hier den Brief im Original:

PADRE MARTIN: UN PROFETA EN MEDIO DEL PUEBLO DE DIOS, DEBE SER LIBERADO.

1.Secuestrado y torturado por un grupo de priistas simpatizantes de la explotación de la mina de San José del Progreso, Ocotlán. Preso por designio de ellos.
El sábado 19 de junio el Padre Martín se dirigía, junto con el coro parroquial, a celebrar una misa en San José del Progreso, solicitada por Matilde Sánchez Martínez, cuñada del expresidente municipal. La misa era a las 7 P.M. (hora de Dios).
Unos cuantos metros antes de llegar al templo, le salieron al paso muchas personas, algunas con armas; amedrentaron al coro, bajaron de la camioneta al padre, al bajarlo Angel Arango lo golpeó en la cabeza con la cacha de su pistola y, enseguida, lo empezaron a golpear todos los demás –entre otros Flora Rodríguez, Cristina Hernández, Yolanda Reyes y Silvano Vásquez-. Cuando trataron de rescatarlo otras personas del pueblo, los que lo golpeaban sacaron armas y las obligaron a alejarse. Lo ataron de pies y manos, lo aventaron a la batea de una camioneta y se lo llevaron, durante el trayecto lo seguían golpeando. Vendado de los ojos lo trasladaron a la casa de Servando Arango Rosario, ahí lo mantuvieron secuestrado torturándolo física y psicológicamente, lo amenazaban y le decían que nadie de sus amigos iba a ir por él, que lo iban a machetear, a quemar y que lo iban a matar, una mujer lo golpeó con una varilla, uno al que llamaban tío Martín lo golpeó en la cabeza. Cabeza y cuerpo del Padre eran golpeados sin misericordia hasta que alguien gritó que lo dejaran porque venía la ministerial. Llevaron a la enfermera de la clínica del pueblo para detenerle la sangre que fluía de la cabeza y limpiarle el resto de las heridas en el cuerpo, lo hizo y dijo: “yo ya cumplí con mi trabajo, ya me voy”. Lo sacaron a la calle, enfrente de la casa de Servando, y lo ataron a un palo tirado en el suelo.
Había llegado una primera vez la policía estatal con más de diez patrullas, pero no lo entregaron. Después, entre 12 y 1 de la madrugada llegaron los ministeriales, lo entregaron bajo la condición de que se lo llevaran arrestado y le imputaran cargos. El mismo Angel Arango que lo había golpeado con la pistola acompañó a los ministeriales hasta ciudad judicial para constatar que el Padre quedara bajo arresto y él, se regresó tranquilo. Al Padre, en lugar de llevarlo a que lo atendieran médicamente, lo encarcelaron. No fue sino hasta el lunes 21 que, por la intervención de 9 sacerdotes que, después de visitarlo, hablaron con el subprocurador Netolín Chávez, éste se comprometió a enviarlo a un hospital en un lapso de dos horas. Pasaron casi siete y entonces intentaron sacarlo a escondidas, pero su mamá se percató y no se despegó de su hijo hasta que fue llevado al hospital, ahí lo resguardan unos 7 policías.
Por cierto, en el encuentro con los sacerdotes, al cuestionarle por qué no recibían a los testigos y las pruebas de descargo, el subprocurador argumentó que con los elementos que tenían podían ya determinar que ese mismo día saliera, aunque había que tener en cuenta –dijo- que era asunto político. En lugar de ser liberado, el Padre Martín quedó en calidad de arraigado.
De todo esto hay fotos, videos o testimonios.
2.Su labor pastoral y su enseñanza, con total fidelidad al Evangelio de Jesús y a la Enseñanza de la Iglesia.
Es absurdo que acusen al Padre Martín como el incitador de la violencia. El sacerdote es educador en la fe y no debe regirse por los gustos de la gente sino por las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana (Cf. Ministerio y vida sacerdotal, 6). Y dijo Dios: “Llenen la tierra y sométanla. Yo les entrego para que ustedes se alimenten” (Gn 1, 28.29). “El pan que yo daré es mi carne, y la daré para vida del mundo” (Jn 6, 51). “El párroco ha de fomentar las iniciativas con las que se promueva el espíritu evangélico, también por lo que se refiere a la justicia social” (Código de Derecho canónico, C. 529, p. 1;. Cf. Apostolado de los laicos, 14). El cuidado de la creación y la responsabilidad ciudadana para el bien común es una sola cosa con la justicia social y es, en la práctica, la vivencia del Mandamiento de Jesús: Amárás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.
El Padre Martín sólo ha cumplido lo que le pide el Evangelio y la Iglesia, eso sí con mucho amor a los pobres –como Cristo- y gran eficacia pastoral. Por eso tiene nuestra admiración y respeto.
3.Liberarlo inmediatamente y encarcelar a sus secuestradores y torturadores son exigencias de justicia.
Nos preocupa mucho que un grupo cualquiera, afín al partido en el poder, pueda secuestrar y torturar a quien juzgue como contrario a sus intereses, y -peor- que las instituciones del Estado encargadas de aplicar la justicia acepten las condiciones que ese grupo les impone y, en vez de apresar a los torturadores y secuestradores, se lleven detenido al secuestrado y torturado, en este caso el Padre Martín Octavio García Ortiz. Más todavía que los secuestradores y torturadores hasta acompañen a la policía para cerciorarse de que ésta cumple sus condiciones.
Es de sorprender la rapidez con que tomaron presas a 9 personas que, según datos fidedignos, ni siquiera estaban presentes en el enfrentamiento del Cuajilote entre opositores y favorecedores de la mina de San José, y que hayan dejado en libertad inmediata a 7 del grupo contrario que habían sido presentados. La rapidez con que se actuó en este caso contrasta con el caso de Copala del que hasta ahora no hay un solo detenido que responda por los asesinatos ahí ocurridos.
La forma como ha actuado este grupo de torturadores y secuestradores y la anuencia que de hecho le han dado las instituciones de justicia, y todavía mantener preso al Padre Martín y a quienes fueron arrestados al azar, representa una vergüenza para Oaxaca ante la nación y ante el mundo, pues exhibe a las autoridades del Estado violando sin recato los derechos humanos y la aplicación de la justicia. En consecuencia caen por su propio peso
4.Las exigencias de sacerdotes y pueblo de Dios:
1.Liberación inmediata y sin condiciones del Padre Martín Octavio García Ortiz.
2.La misma liberación de las nueve personas que fueron apresadas al azar.
3.Una investigación a fondo y un esclarecimiento creíble sobre los verdaderos culpables del asesinato de las 2 personas durante el enfrentamiento del Cuajilote.
4.Aprehensión y aplicación de la justicia a los secuestradores y torturadores del Padre Martín, los cuales están bien identificados.
5.A quienes hicieron daño al Padre Martín les decimos: Miren su conciencia a solas con Dios y vean si no necesitan su perdón y su paz. No dejen que la sangre de este justo caiga sobre ustedes y sobre sus hijos (Mt 23, 35; 27,25).
6.Y a tí Padre Martín te aseguramos: Tus hermanos sacerdotes y el Pueblo de Dios estamos unidos a ti, atentos a lo que pueda acontecerte y esperando tu libertad.
Cien Sacerdotes de las diócesis de: San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Tehuantepec, Huautla de Jiménez, Tehuacán, Puebla, Puerto Escondido, Oaxaca, México, Cuernavaca, Coatzacoalcos, Huejutla, Ciudad Guzmán, Ciudad Juárez, Acapulco:
Pbro. Guillermo Nieto Selvas, Diócesis de Tapachula
Pbro. Raúl Orlando Lomélí, Diócesis de San Cristóbal de Las Casas
Pbro. Luis Alberto Santiago Marroquín, Diócesis de Tapachula
Pbro. Aurelio Rojas, Diócesis de Cuernavaca
Pbro. Martin Medina Balam, Diócesis de Tapachula
Pbro. Abel Ignacio Valencia Hernández, Diócesis de Tapachula
Pbro. Felipe Ventura Ventura, Diócesis de San Cristóbal de Las Casas
Pbro. José Heyman Vázquez, Diócesis de Tapachula
Pbro. Oscar Joaquín Wong Cigarroa, Diocesis de Tapachula
Pbro. Carlos Castro Suriano, Diócesis de Tapachula
Pbro. Alejando Padilla Fajardo, Diócesis de Tapachula
Pbro. Anselmo Alba Romo, Diócesis de Tapachula
Pbro. Ervin Reyes de Aquino, Diócesis de Tapachula
Pbro. Orbey de Paz Nepomuceno, Diócesis de Tapachula
Pbro. Adán Carrasco Ambrosio, Prelatura de Huautla de Jiménez
Pbro. Adolfo Torres Hernández, Diócesis de Tehuacán
Pbro. Alberto Pacheco Quiroz, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Alfonso Carrasco Maliachi, Diócesis de Coatzacoalcos
Pbro. Aristeo de la Vega Cacho, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Álvaro Gómez Hernández, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Anastasio Hidalgo Miramón, Diócesis de Tehuacán.
Pbro. Anastasio Ramos, Diócesis de Tapachula
Pbro. Aniceto Corona Mendoza, Hijos de la Caridad, Superior Regional
Pbro. Ángel Ángeles Cruz, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Ángel Sánchez, Diócesis de Cuernavaca
Pbro. Antolín Espino Delgado, Diócesis de Huejutla
Pbro. Antonio Martín Romo, Diócesis de Huejutla
Pbro. Armando Muñoz Jarquín, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Arturo Nicolás Vásquez, Diócesis de Puerto Escondido, Oaxaca
Pbro. Bernardino Macías Vera, Diócesis de Tehuacán.
Pbro. Emigdio Andrade Altamirano, Diócesis de Tehuacán
Pbro. Bulmaro Castro, Diócesis de Tehuacán.
Pbro. Carlos C. Rodríguez Rivera, S.J. Centro de Reflexión y Acción Laboral
Pbro. Eloy Martínez, Diócesis de Cuernavaca
Pbro. Emeterio López Sánchez, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Emilio Zaragoza Lara, Diócesis de Tula
Pbro. Enrique Camargo Meléndez, Diócesis de Tehuacán.
Pbro. Eusebio Pérez Hernández, Diócesis de Huejutla
Pbro. Fernando Cruz Montes, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Francisco Ibarra, Diócesis de Aguascalientes
Pbro. Francisco Ponce Salmerón, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Alfonso Girón, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Francisco Silencio Cruz, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Gil López López, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Jaime Meneses Lavariega, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Jesús Mendoza, Arquidiócesis de Acapulco
Pbro. Facundo Cruz Sánchez, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Fidel Zurita García, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Severiano Mendoza Delgado, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Atanasio Matías Juárez, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Guillermo Velásquez Gordillo, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Gustavo Andrade Hernández, Diócesis de San Cristóbal las Casas
Pbro. Héctor Santiago Pacheco, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Héctor Javier Villa Hernández, Diócesis de Cd. Juárez
Pbro. Herminio Guerrero F., Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Víctor Cabrera Rodríguez, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Herminio Olmedo Peña, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Humberto Chávez Vázquez, Diócesis de Tehuacán
Pbro. Ignacio Fernández Pardo, Diócesis de Tapachula
Pbro. Jesús Morfín Cartagena, Diócesis de Huejutla
Pbro. Jesús Ramos Muñoz, Arquidiócesis de México
Pbro. Jesús Acosta González, S.J. Director Centro Laboral México, CELAMEX
Pbro. Jorge J. Pastor Salvador, Prelatura de Huautla de Jiménez
Pbro. Jorge Pérez García, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. José Barón Larios, Diócesis de Huejutla
Pbro. José Francisco González González, S. J., Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. José Rentería Pérez, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. José Luis Sánchez, Arquidiócesis de México
Pbro. José Sánchez, Diócesis de Cd. Guzmán
Pbro. Juan Ignacio Ortega, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Roberto Raygoza Beltrán, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Ranulfo Pacheco López, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Pablo Andrés García Cruz, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Ramón Rosado Ambrosio, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Rómulo Bautista Hernández, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Rubén Ramírez Bautista, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Hugo Pedro Aguilar, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Gustavo Rodríguez, Arquidiócesis de Puebla
Pbro. Juan Ruiz Carreño, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Leoncio Hernández Guzmán, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Lino Tenorio Cayetano, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Lucio Santiago Santiago, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Santiago Ramos, Diócesis de Tehuantepec
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Pbro. Manuel Arias Montes, Arquidiócesis de Oaxaca
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Pbro. Miguel Ángel Morelos García, Arquidiócesis de Oaxaca
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Pbro. Oscar Enríquez, Diócesis de Cd. Juárez Chih.
Pbro. Oscar Rodríguez Rivera, S.J. Centro de Derechos Indígenas, CEDIAC
Pbro. Pedro Antonio Bravo Martínez, Prelatura de Huautla de Jiménez
Pbro. Raúl Cervera, S. J, Revista Christus.
Pbro. Ricardo Rivera Barragán, Diócesis de Tehuacán.
Pbro. Rufino Jiménez Quiroz, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Samuel Mora Castillo, Diócesis de Huejutla
Pbro. Sergio Herrera Arias, Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Víctor Villalobos Baltasar, Prelatura de Huautla de Jiménez
Pbro. Vladimiro Valdés Montoya, S. J. Director Servicio Jesuita a Migrantes
Pbro. Juan Antonio Jiménez Gómez, Arquidiócesis de Oaxaca