Argentinien |

Die Gesichter der Armut

In einem offenen Brief haben verschiedene Menschenrechtsorganisationen und kirchliche Einrichtungen auf die von bitterer Armut geprägte und von Politik und Wirtschaft vernachlässigte Provinz Jujuy im Norden Argentiniens hingewiesen.

Sie fordern u.a. mehr Chancengleichheit, eine bessere Ressourcenverteilung und angemessene Gehälter sowie die Möglichkeit für alle Kinder, Schulen zu besuchen. Außerdem prangern sie die Diskriminierung bolivianischer Migranten an und fordern deren schnellere Einbürgerung.

Die Provinz Jujuy gehört zu den ärmsten Argentiniens. Vor allem unter den Ureinwohnern der Region ist die Not groß. Es fehlt an Arbeit, Gesundheitsvorsorge, Ausbildungsmöglichkeiten und soliden UnterkünftenAuch die Lebensmittelversorgung ist schlecht. Mehr als 70 Prozent der Menschen – überwiegend indianischer Abstammung - leiden dort an Unterernährung. „Es ist ein Verbrechen gegen die Menschlichkeit, dass in einem so reichen Land wie Argentinien so viele Menschen an Hunger leiden und sogar sterben, sagte Padre Jesús Olmedo im vergangenen Jahr. Auch weitere Adveniat-Projektpartner wie der argentinische Friedensnobelpreisträger Adolfo Pérez Esquivel und die nationale Kommission für Indianerpastoral ENDEPA – Mitunterzeichnerin des offenen Briefes - prangerten wiederholt die Vernachlässigung der Region an.


Hier der Gesamtinhalt des Briefes (auf Spanisch):

Jujuy:

Los rostros concretos de la pobreza en el territorio de la Prelatura de Humahuaca
Hacia un Bicentenario sin pobreza y con inclusión social


Con el presente Documento, buscamos que nos escuchen y se sensibilicen, no solo los gobernantes de nuestra Provincia y de nuestro País, sino también toda la sociedad. Antes de dar nuestra palabra, queremos dejar en claro que éste, no es un documento en contra del Gobierno, sino en contra de un sistema avalado por una clase política y sectores del poder económico que siguen perpetuando un modelo de exclusión.

Cada vez más, la inflación nos está afectando duramente, pero son los sectores rurales, los más alejados de las zonas urbanas, los que sufren en mayor medida, porque allí no hay acceso a variedad de precios y la gente no tiene salario, ni aportes jubilatorios ni obra social alguna. Otra vez, entre los más pobres, es donde está impactando de manera impresionante el aumento de la canasta familiar. Una familia compuesta por Mamá, Papá y tres hijos de 11, 8 y 3 años necesita en nuestra zona, solamente para alimentarse básicamente $ 1.212,70, de acuerdo a los parámetros que fija el INDEC, y ¿para la ropa, los útiles escolares, los servicios públicos, los impuestos y otros gastos elementales?

Vista ésta situación, cada vez se hace más difícil que los chicos puedan ir a la escuela, pues, además, los Papás se ven obligados a pagar extorsivas cuotas en las cooperadoras escolares. Lo económico es también, una de las principales razones por las que las familias más humildes no pueden dar estudios superiores a sus hijos, hoy cuesta más de $ 1200 tener un hijo estudiando en las ciudades. Muy pocos egresados del secundario tienen la posibilidad de estudiar aunque tengan el talento y la voluntad de querer salir del perverso círculo de la pobreza. Según una investigación que realizamos con los egresados del 2009: El 64,4 % de los hogares tiene ingresos por todo concepto menores de lo que cuesta la canasta básica alimentaria. El 80,3 % de los egresados del 2009 desea seguir estudiando, el 75 % tenía claro la carrera que quería hacer, pero sólo un 22 % puede cursar estudios superiores: optando la mayoría de éstos por carreras terciarias en la zona y muy pocos acceden a la universidad. En nuestra zona solo existen Profesorados y Tecnicaturas que no garantizan salidas laborales, por lo que los egresados tendrán que esperar muchos años para poder ingresar a la docencia.

La situación en La Quiaca, al ser una zona de frontera, agudiza problemas como la inflación y se ha generado una situación de aumento de la brecha social entre los que más tienen y los que menos tienen, tornándose en un exhibicionismo obsceno, fruto del comercio que además, favorece a unos pocos y condena a los más humildes, a no poder acceder a mercaderías de primera necesidad porque se privilegia el comercio mayorista a la necesidad de la gente.

Vemos con preocupación que frente a las necesidades de trabajo y bienestar de las Comunidades, se juega con sus esperanzas, impulsando la fantasía del desarrollo minero, un desarrollo sin ningún tipo de participación ni control de parte de la sociedad civil ni de las Comunidades, donde prima el espíritu de lucro por encima del medio ambiente y de la cultura ancestral de las comunidades que son corrompidas por migajas. Donde los fundos privados mineros no permiten control alguno, donde no se puede acceder a conocer cuáles son las fuentes de agua que utilizan, cuales son las medidas de prevención, mitigación etc. Donde el Gobierno provincial no cuenta con organismos apropiados y cualificados para realizar la supervisión, el monitoreo y los controles pertinentes. Sentimos bronca y dolor al saber que desconociendo ¿o conociendo? todo esto, el Estado pretende ser socio de una empresa que dejará en el futuro a muchos hermanos con pasivos ambientales y pobreza.

Frente a la expectativa que significó la Asignación Universal por Hijo, vemos que su implementación ha generado en muchos casos situaciones de desprotección y confusión en los sectores más vulnerables. Muchos hermanos han dejado de cobrar planes que antes percibían por las diferentes tareas que realizaban en hospitales, en escuelas, en la construcción y en otros ámbitos de la sociedad y hasta ahora no están cobrando el beneficio de la asignación universal, ya sea por una defectuosa carga en los sistemas o por trámites burocráticos. No existe claridad en cuanto a cuáles son los montos a percibir. Todo esto genera situaciones de desesperación en familias que han dejado de percibir con seguridad al menos $ 150 y poder resolver esto, requiere de esfuerzos y compromisos de parte de las autoridades gubernamentales en articulación con las Organizaciones e Iglesias que acompañamos a los más necesitados.

No se ha tenido en cuenta la situación de muchos hermanos y hermanas que con los Planes Sociales (Jefes de hogar - PEL- PEC) se han capacitado para reinsertarse en el sistema laboral y de golpe se han quedado capacitados pero… sin ingreso alguno y sin tener en cuenta los largos años de experiencia y servicios prestados. Son numerosos los casos de personas que "trabajaron" en escuelas y otros organismos públicos cumpliendo con responsabilidad y eficiencia, con la esperanza, porque así les prometieron, de pasar a planta transitoria y ahora, ya no tienen retribución por el trabajo que antes realizaban, más allá de la irrisoria suma que significaban los $150.

Desde la Pastoral Migratoria preocupa de sobremanera el maltrato que reciben los hermanos migrantes bolivianos al momento de querer obtener la ciudadanía, ya que si bien existe legislación avanzada, no se aplica o se aplica mal. También nos preocupa la situación de tráfico y trata de menores que si bien es cierto, está siendo visibilizada desde distintos sectores, todavía sigue siendo un flagelo que castiga a los más marginados.

En éste año, de diferentes maneras, los argentinos nos encontramos recordando los 200 años de fundación de la República y los que vivimos en el norte Jujeño y valles cordilleranos de Salta, no queremos que nadie olvide que nosotros, ya vivíamos en éstas tierras desde hace más de 10 mil años y que el estado Argentino se erigió sobre nuestras organizaciones sociales, sobre nuestra forma de vivir, sobre nuestra cultura, sobre nuestros cultivos, … en definitiva, sobre los huesos de nuestros ancestros. Después de largos años de negar nuestra existencia y de reducirnos a muchos de nosotros, a condiciones de esclavitud en las minas y en los ingenios, haciéndonos sentir extraños en nuestra tierras, la fuerza de nuestra resistencia hizo que la Constitución del 94, nos reconociera como preexistentes y sujetos de derechos, especialmente sobre las tierras que ancestralmente ocupamos Pero ya pasaron varios años, y la mayoría de los Pueblos Originarios seguimos siendo objeto de políticas sociales y no protagonistas de políticas de desarrollo.

A pesar de ésta frustración, los que aquí vivimos creemos que el año del Bicentenario es una fecha propicia para refundar la Patria… pero una Patria donde todos podamos vivir:

• Con equidad, justicia e inclusión social, con distribución equitativa de los recursos y con igualdad de oportunidades para todos,

• Con trabajo para todos pero con sueldos que no marquen distancias siderales, donde el estado paga a algunos más de 10.000 pesos y otros, los que trabajamos en las entrañas de las minas, bajo el sol infernal de los cañaverales o los tabacales u otros cultivos, o los que dejan sus vidas en las construcciones, o los que producimos los bienes o las que solamente pueden ser empleadas domésticas ni siquiera ganan lo necesario para estar sobre la línea de pobreza. Esto es una ofensa y escandaliza a cualquier ciudadano.

• Con Papás ganando lo suficiente, para que los hijos puedan estudiar y no que tengan que abandonar la escuela para ayudar en el sostenimiento del hogar. En Santa Victoria más de 100 chicos no podrán estudiar éste año porque el dinero de la familia no alcanza y tuvieron que dejar su tierra en busca de un trabajo que les ayude a seguir resistiendo.

• Con el campo (no el de cientos de hectáreas, con empresarios que exprimen a la Pachamama) produciendo la papa, el maíz, las habas y el pasto para los corderitos. Hoy nuestras Comunidades se están vaciando porque no se tiene dinero para vivir allí y las políticas sociales se dan en las zonas urbanas. Nuestros hermanos quieren seguir en sus cerros y quebradas, queremos seguir siendo dueños de nuestros recursos naturales, no queremos que el sistema nos expulse de nuestras tierras porque otros poderosos se apropiarán de las tierras, del agua y los minerales.

• Con posibilidades de tener el dinero suficiente o la obra social adecuada para adquirir el medicamento o el tratamiento que evite tantas muertes injustificadas. Nuestra zona tiene el triste mérito de tener índices alarmantes propios de la pobreza, puntualmente en el 2009, la zona programática Abra Pampa de APS (Atención Primaria de la Salud) tuvo el índice más alto de mortalidad infantil.

• Con empresas mineras extrayendo nuestro mineral pero sin explotar a la madre tierra, pagando las regalías correspondientes, empleando a la gente de la zona, compartiendo las riquezas con las Comunidades y sin provocar impactos ambientales que pongan en juego nuestra existencia.

• Con escuelas que tengan aulas y equipamientos suficientes, con las partidas al día de los comedores escolares, con profesores que dediquen tiempo a la enseñanza y no tengan que salir corriendo a otras escuelas, porque la calidad de la enseñanza se debilita y nuestros hijos egresan en condiciones de desventaja con respecto a los hijos de los que pueden ir a escuelas de las ciudades o pagar un colegio privado

• Con comerciantes y empresarios dando trabajo a la gente de la zona, tributando como corresponde, proveyendo en primer lugar a los vecinos y no exportando los cupos de los comestibles de primera necesidad, destinados a nuestros pueblos de frontera, porque nos priva de alimentarnos y se enriquecen aprovechando legislaciones que como siempre, benefician a los poderosos. El harina, la carne y los útiles escolares no pueden ser objeto de enriquecimiento a costa del desabastecimiento interno.

• Con la libertad necesaria para construir nuestro futuro y decidir nuestros actos sin tener que sentirnos prisioneros de la nada, muchos de nosotros si no participamos de las movilizaciones de las organizaciones sociales poderosas, corremos el riego que nos quiten el beneficio social que el estado debe entregarnos por el trabajo que realizamos.

• Con posibilidades de edificar nuestras viviendas con el dinero de nuestro trabajo para no tener que vivir hacinados ni tener que vernos obligados a armar asentamientos sin planes de urbanización apropiados, porque esto genera conflictos entre nosotros.

• Con nuestros jóvenes sanos, que no tengan que hundirse en el alcohol ni en las drogas ni optar por el suicidio porque el futuro les parece incierto sin posibilidades de un trabajo real.

• Con muchos chicos que puedan seguir carreras universitarias,

• Con artesanos que puedan vivir dignamente de sus esfuerzos, sin tener que competir con la venta de productos industrializados que entran por contrabando. Cada vez, son menos los artesanos que se dedican a producir porque es más rentable revender los industrializados.

Quelle: Adital